La Municipalidad de Salta avanza con las obras del nuevo Hospital Municipal de Salud Animal, que se construye en el SUM del barrio San Benito y ya presenta un 40% de avance.
El proyecto contempla la adecuación y distribución de nuevos espacios destinados a la atención veterinaria, sectores quirúrgicos y áreas administrativas. También se realizarán trabajos de reacondicionamiento de las instalaciones sanitarias y eléctricas para garantizar el funcionamiento del establecimiento. La obra tiene un plazo estimado de 60 días corridos.
El nuevo espacio se suma a las políticas municipales de bienestar animal y busca fortalecer la atención destinada a perros y gatos de la ciudad.
Actualmente, el Hospital Municipal de Salud Animal brinda atención veterinaria gratuita, incluyendo atención primaria y, según cada caso, cirugías de menor y mediana complejidad. También cuenta con servicios de castración.
El acceso está destinado a vecinos de la ciudad que no cuentan con recursos suficientes para afrontar una atención veterinaria particular. Para acceder a determinados servicios se solicita documentación que acredite el domicilio y la condición de carente de recursos.
La ampliación de estos espacios representa una herramienta de acompañamiento para familias que, en un contexto económico complejo, muchas veces encuentran dificultades para afrontar los costos de una consulta o una intervención veterinaria.
Porque cuidar la salud animal también es cuidar a las familias que tienen a perros y gatos como parte fundamental de sus hogares.
OPINIÓN DEL PERIODISTA
Hay quienes todavía piensan que hablar de salud animal es hablar de algo secundario. Yo pienso exactamente lo contrario.
Quienes tenemos un animal sabemos que no es “una mascota más”. Es compañía, es familia, es ese ser que nos espera cuando llegamos a casa y que muchas veces está a nuestro lado cuando nadie más está.
Y hay algo todavía más importante: los animales son absolutamente vulnerables, no pueden decirnos dónde les duele, no pueden explicarnos qué sienten y dependen de nosotros para recibir alimento, protección y atención médica. Por eso celebro que se construyan espacios públicos destinados a su cuidado. Porque también hay una realidad que no podemos ignorar: un veterinario particular puede representar un gasto imposible para muchas familias. Una consulta, un medicamento, una cirugía o un tratamiento pueden convertirse en un verdadero problema cuando el dinero apenas alcanza para comer, pagar los servicios o comprar los medicamentos de la familia.
Y ahí es donde una política pública de salud animal adquiere otra dimensión.
Porque no se trata solamente de atender perros y gatos. Se trata de ayudar a las personas que los aman y que, muchas veces, tienen que elegir entre querer brindarles atención y poder pagarla.
Ojalá sigamos entendiendo que cuidar a nuestros animales también habla de qué clase de sociedad queremos ser.
Porque ellos no tienen voz para reclamar. Nos tienen a nosotros.
Y cuando una ciudad construye un lugar para cuidar a quienes no pueden pedir ayuda, también está construyendo una ciudad un poquito más humana.