InicioSaltaInformación GeneralLa violencia, denominador común que no respeta escuelas públicas o privadas

La violencia, denominador común que no respeta escuelas públicas o privadas

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El hecho ocurrió en un establecimiento de San Lorenzo Chico. El estudiante fue hospitalizado tras la agresión y se investigan responsabilidades y vuelve el debate sobre la violencia en las escuelas este nuevo episodio de violencia escolar sacude a la provincia de Salta.

Un alumno de un colegio privado ubicado en la zona de San Lorenzo Chico fue víctima de una brutal golpiza por parte de otros estudiantes, que le provocó fractura y conmoción cerebral, según informaron distintos medios locales.

El hecho generó una fuerte preocupación entre familias, docentes y autoridades, no solo por la gravedad de las lesiones, sino por el nivel de violencia involucrado.

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De acuerdo a lo publicado por El Tribuno e Informate Salta, la agresión ocurrió dentro del ámbito escolar y el estudiante debió ser trasladado de urgencia a un centro de salud.

Los primeros reportes indican que el joven sufrió lesiones de consideración que fue asistido por personal médico tras la golpiza y se evalúa la responsabilidad de otros alumnos involucrados, además, intervino la familia del menor y se activaron instancias institucionales y legales para esclarecer lo sucedido.

Según la información difundida, el estudiante presentó fractura y conmoción cerebral, estas lesiones reflejan la gravedad del ataque y abren interrogantes sobre el nivel de violencia entre pares, la falta de intervención a tiempo, los mecanismos de prevención dentro de las instituciones

Este episodio se da en un contexto preocupante en la provincia ya que, en las últimas semanas, Salta fue escenario de amenazas de tiroteos en escuelas, estudiantes investigados y detenidos, circulación de mensajes violentos entre adolescentes y este nuevo hecho refuerza una tendencia alarmante: la violencia ya no es solo simbólica o verbal si no que ahora es real.

Hasta el momento, no se conocieron detalles oficiales completos por parte de las autoridades del establecimiento, lo que generó malestar en la comunidad educativa.

Familias y allegados reclaman: mayor información, medidas concretas y garantías de seguridad para los alumnos

Más allá del caso puntual, el hecho vuelve a poner sobre la mesa una problemática estructural:

¿Qué está pasando con la violencia entre jóvenes? Porque no se trata solo de un conflicto.

Lo ocurrido en San Lorenzo Chico no es solo un hecho policial, es otro llamado de atención, es la punta del iceberg de una nueva tendencia, porque cuando un alumno termina con fractura y conmoción cerebral dentro de una escuela, algo falló antes.

OPINIÓN DEL PERIODISTA

Lo ocurrido en un colegio privado de San Lorenzo, donde un alumno terminó con fractura de cráneo y conmoción cerebral, no es un hecho aislado es, en realidad, una señal más, una señal que se suma a semanas atravesadas por amenazas de tiroteos, por estudiantes detenidos en Salta y por hechos recientes en otras provincias como Santa Fe. Todo forma parte de un mismo problema: la Violencia y ese problema nos obliga a hacernos preguntas incómodas: ¿qué está pasando como sociedad? ¿Estamos enseñando violencia, sin darnos cuenta?
Hoy los chicos reaccionan, y reaccionan desde la emoción, desde el impulso, pero no desde la palabra, y ahí es donde aparece una de las mayores preocupaciones: la pérdida del diálogo, porque somos seres sociales, somos seres que necesitan comunicarse, que necesitan hablar, sin embargo, cada vez más, la respuesta es otra: acción y reacción, golpe y respuesta, violencia como forma de expresión y eso no es casual.
Hay algo que no podemos dejar de ver: los chicos no inventan la violencia, la aprenden, la ven, la escuchan, la incorporan y después la expresan.
Vivimos en una sociedad donde la violencia se está naturalizando, donde se grita más de lo que se escucha, donde se insulta más de lo que se argumenta y en ese contexto, los adultos tenemos una responsabilidad directa porque somos quienes deberíamos enseñar otra cosa.
Esa violencia también se ve en los espacios de poder. El propio Javier Milei mantiene un discurso público marcado por la agresividad, con constantes descalificaciones hacia sus adversarios políticos.
Cuando el mensaje que baja desde los lugares de representación es violento, ese mensaje no queda ahí, se replica, se amplifica y llega a todos lados también a las escuelas.
Pero hay algo más, algo que muchas veces no se dice lo suficiente ¿qué está pasando en los hogares? muchos chicos hoy están creciendo sin la contención necesaria; no porque los padres no quieran estar, sino porque no pueden. Porque la realidad económica obliga a muchas familias a trabajar doble jornada, a estar menos tiempo en casa, a sostener como se puede el día a día y ahí aparece otro problema profundo: chicos con mucho para decir y muy poco espacio para ser escuchados, porque a esto se le suma la ausencia de gabinetes psicológicos en las escuelas. Frente a esta realidad sin escucha, sin acompañamiento, sin contención emocional, muchos no encuentran otra forma de expresarse y entonces aparece la violencia no como elección consciente, sino como única forma posible de canalizar lo que sienten y pasa lo que estamos viendo, chicos que no dialogan, chicos que no frenan, chicos que reaccionan desde la emoción sin medir consecuencias y el resultado es cada vez más grave: golpes, amenazas, violencia al límite, una realidad que duele.
Es indignante, es lamentable y, sobre todo, es triste, triste ver cómo los chicos —los que representan el futuro— se están agrediendo con niveles de violencia cada vez más extremos, porque eso no aparece de un día para el otro eso se construye.
Tenemos mucho por pensar, mucho por revisar y mucho por hacer como adultos, como sociedad, porque si no volvemos a enseñar el valor del diálogo, si no frenamos la naturalización de la violencia, lo que hoy vemos en las escuelas no va a ser un hecho aislado va a ser la nueva normalidad y esa, es una realidad que no nos podemos permitir.

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