Mientras algunos indicadores delictivos muestran una tendencia a la baja, un dato preocupa especialmente a las autoridades y a los especialistas en protección de las infancias: los ciberdelitos sexuales contra niños, niñas y adolescentes registraron un fuerte incremento en la provincia de Salta.
Según el último informe del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC), elaborado por el Ministerio de Seguridad de la Nación, este tipo de delitos aumentó un 73,8%, pasando de 51 casos registrados en 2024 a 89 durante 2025.
La categoría incluye delitos como: Grooming; Producción y distribución de material de abuso sexual infantil; Tenencia de este tipo de material; Difusión no consentida de imágenes íntimas de menores a través de plataformas digitales.
Especialistas sostienen que el crecimiento puede responder a dos factores: un aumento real de los hechos y una mayor capacidad de detección y denuncia.
Sin embargo, el dato no deja de ser preocupante, ya que ubica a Salta entre las provincias con mayor incremento relativo del país en este tipo de delitos.
Las redes sociales, aplicaciones de mensajería y plataformas de videojuegos se convirtieron en espacios donde muchos delincuentes buscan ganarse la confianza de niños y adolescentes para luego manipularlos, extorsionarlos o intentar concretar encuentros personales.
La Fiscalía Especializada en Ciberdelincuencia de Salta viene interviniendo en numerosos hechos vinculados al grooming y otros delitos digitales contra menores.
Solo en los últimos meses se registraron procedimientos por: Detenciones por grooming; Allanamientos por producción de material de abuso sexual infantil; Investigaciones contra personas que contactaban adolescentes mediante redes sociales; Casos donde incluso docentes fueron investigados por este tipo de conductas.
En uno de los procesos más resonantes, un acusado recibió una condena de catorce años de prisión por grooming y otros delitos contra menores, luego de una extensa investigación.
Expertos en protección de las infancias coinciden en que la prevención es una herramienta fundamental.
Entre las principales recomendaciones se encuentran:
Mantener un diálogo permanente con los chicos sobre el uso de internet.
Explicar los riesgos de compartir información personal.
Supervisar, de acuerdo con la edad, la actividad en redes sociales.
Generar confianza para que puedan contar cualquier situación incómoda o sospechosa.
Capacitar a docentes y familias para reconocer señales de alerta.
Las instituciones educativas también cumplen un papel clave, ya que muchas veces son los docentes quienes detectan cambios de conducta o reciben los primeros pedidos de ayuda.
OPINIÓN DEL PERIODISTA
Vivimos en Argentina. País hermoso, pero impredecible, país solidario y a la vez con índices delictivos que van en aumento y con una realidad económico-financiera que a su vez potencia ese rubro, generando peligros en y hacia la sociedad.
En ese contexto, hay un error que como sociedad seguimos cometiendo. Creemos que porque nuestros hijos están dentro de casa están seguros, pero hoy una habitación con una puerta cerrada también puede ser la entrada a un mundo donde hay adultos dispuestos a manipular, engañar y destruir la infancia de un chico con solo un teléfono celular y frente a eso, muchas veces reaccionamos tarde. Nos preocupamos por los peligros de la calle, pero pocas veces hablamos de los peligros que llegan por una pantalla. Como docente, esto me interpela profundamente, porque la escuela ya no solo enseña lengua, matemática o historia. Muchas veces también tiene que contener, prevenir y escuchar historias que duelen, pero no podemos dejar toda la responsabilidad sobre los maestros, la lucha contra estos delitos necesita familias presentes, políticas públicas sostenidas, capacitación y una justicia que actúe con rapidez.
Hay una frase que suele repetirse: "A mis hijos nunca les pasaría". Tal vez ese sea el mayor error, porque quienes cometen grooming no buscan chicos problemáticos. Buscan chicos que confían y mientras los adultos seguimos creyendo que internet es solo una herramienta, hay personas que la utilizan para cazar víctimas.
La verdadera pregunta no es cuántas horas pasan los chicos frente a una pantalla, la verdadera pregunta es cuántas horas pasamos los adultos mirando para otro lado.
Porque estos niños, con esta realidad, terminan siendo leña seca para cualquier fuego.