Según CICCRA, cada argentino consume 45,4 kilos al año, 10,5% menos que hace un año y el nivel más bajo desde 2005. Por primera vez en la historia, el pollo superó a la carne vacuna: 47 kilos vs 46,2. Hace una década se comían 56,1 kilos.
El asado, ritual argentino por excelencia, atraviesa su peor momento en dos décadas. El consumo de carne vacuna en el país alcanzó un nuevo piso histórico: 45,4 kilos por habitante al año, medido sobre los últimos doce meses a septiembre de 2026, según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA).
La cifra representa una caída del 10,5% frente al mismo período de 2025 y consolida el menor consumo histórico desde 2005, año en que comenzó el relevamiento. En términos concretos, cada argentino come 4,8 a 5,3 kilos menos que hace un año.
La comparación con una década atrás es demoledora: hace 10 años el promedio era de 56,1 kilos por persona al año. Hoy se consumen casi 11 kilos menos.
El informe de CICCRA detalla además la fuerte suba de precios que explica la caída:
* Asado +52,1% interanual
* Carne picada común +52,7%
* Cuadril +51,9%
* Nalga +50%
* Paleta +49%
El cambio histórico: el pollo le ganó a la carne
Por primera vez en la historia argentina, el pollo superó a la carne vacuna como la proteína más consumida.
Según el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea, entre septiembre 2025 y agosto 2026:
* Pollo: 47 kilos por habitante
* Carne vacuna: 46,2 kilos por habitante
* Cerdo: récord de 20,1 kilos por habitante
El IERAL confirmó que el consumo de carne vacuna en ese período es el más bajo desde 1990.
La ecuación del bolsillo lo explica todo: con el dinero de 1 kilo de carne vacuna hoy se compran 3,6 kilos de pollo entero o 1,9 kilos de pechito de cerdo.
La carne de cerdo quedó 13,8% más barata que la vacuna y 3,1% por debajo del pollo.
El informe de CICCRA de agosto ya advertía: 46 kilos anuales en agosto, caída de 9,5% frente a 2025, el valor más bajo de la serie que inicia en 2005. En julio la caída fue de 9,4% con 46,3 kilos.
Analistas vinculan la caída a la pérdida de poder adquisitivo, la inflación en alimentos y la austeridad económica, en un país históricamente ligado al asado.
En Salta el golpe es aún mayor:
Según la Cámara de Carniceros local, en Salta la caída es del 20%, por encima de la media nacional.
OPINIÓN DEL PERIODISTA
El asado se volvió un lujo.
Durante 20 años nos dijeron que el asado era sagrado. Que podía faltar todo menos el asado del domingo. Bueno, faltó.
45,4 kilos por año es el número más bajo desde que se mide. 10 kilos menos que hace 10 años. Por primera vez comemos más pollo que carne. No es una elección saludable, es una elección obligada por el bolsillo.
El dato duele porque toca la identidad: con lo que cuesta un kilo de asado hoy te compras 3 kilos y medio de pollo. La familia salteña no cambió de gusto, cambió de posibilidades.
Y mientras la exportación de carne premium bate récords con inversiones de 23 millones de dólares en Salta, en la mesa del salteño hay cada vez menos carne.
El asado se volvió lujo. Y eso, en Argentina, es una noticia triste.