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Mientras los capitalinos se disfrazan de Halloween, en la Puna los muertos se sientan a la mesa

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Del 1 al 2 de noviembre, la Puna salteña espera la visita de sus muertos con mesas con mantel negro, panes con forma de escalera y la tradición única de llevar las cruces del cementerio a la casa. Hay dos jornadas oficiales: viernes 23 de octubre en San Antonio de los Cobres y lunes 26 en la Usina Cultural de Salta capital.

La religiosidad andina cree que en la madrugada del 1 al 2 de noviembre el alma de los muertos regresa a las casas donde vivieron para participar de un banquete que sus familiares le preparan con amor y dedicación. Esa creencia está más viva que nunca en la Puna salteña.

Según la tradición, los preparativos comienzan los últimos días de octubre. La creencia marca que las almas llegan el 1 de noviembre al mediodía y se van el 2 a la misma hora. Por eso las familias arman la mesa cubierta con mantel negro en señal de luto, con la foto del fallecido presidiendo.

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¿Qué lleva la mesa puneña?

No pueden faltar los t'antawawas: panes con formas de escalera para que el alma suba y baje, cruces, ángeles para que ayuden a las almas a bajar, siluetas humanas, palomas. Además, las comidas y bebidas preferidas del difunto, hojas de coca, chicha, flores de colores, golosinas y velas. Todo lo que ellos solían comer en vida.

Hay una costumbre que solo se mantiene en la Puna: desenterrar las cruces de los cementerios y colocarlas sobre la mesa, para luego devolverlas a las tumbas al finalizar la celebración. En Quebrada de Humahuaca se centra en difuntos recientes, pero en la Puna se hace con todas las cruces.

El calendario de las almas empieza antes: el 30 de octubre, regresan las almas de los niños sin bautizar o muertos antes de nacer, jornada de recogimiento muy arraigada en Valle de Lerma, Valles Calchaquíes y Puna. Forma parte de los "días de las almas" donde se limpian cementerios y se encienden velas.

En la Puna existe además la figura de la "madrina de la mesa", encargada el último día de repartir todo lo que quedó entre familiares, vecinos o enterrarlo como gesto de gratitud.

Al día siguiente las ofrendas se reparten, se entierran o se comparten.

Agenda oficial confirmada octubre 2026:

* Viernes 23 de octubre 2026 - Presentación Territorial en San Antonio de los Cobres - Fundación Cóndor Andino

* Lunes 26 de octubre 2026 - 18hs - Usina Cultural, Salta Capital - Jornada "Día de las Almas. Patrimonio vivo de San Antonio de los Cobres" con proyección de microdocumentales "Las almas. La visita esperada" y "El reencuentro con lo nuestro", muestra fotográfica y altares tradicionales. Dirección: Ana V. Casimiro Córdoba y Esteban Choque, fotografía Roberto Orce.

Testimonios recogidos por Cadena365 recuerdan: "El 2 de noviembre, Día de las Almas, las abuelas del pueblo horneaban masas y panes con formas de escalera, palomita y cruz, en honor a nuestros familiares fallecidos. Los niños llenábamos nuestras bolsitas de cosas ricas".

Por el Día de las Almas hay jornadas oficiales el 23/10 en San Antonio de los Cobres y 26/10 en Usina Cultural de Salta.

OPINIÓN DEL PERIODISTA

En la Puna la memoria de nuestros muertos no se borra con un click.

Mientras en Salta capital ya vemos vidrieras con calabazas de plástico y fiestas de Halloween que nos vendieron por TikTok, en la Puna de verdad, en San Antonio de los Cobres, en Olacapato, en Tolar Grande, la gente está amasando su propia tradición por el Día de las Almas.

Amasando panes con forma de escalera para que el alma de su abuelo pueda bajar, con forma de palomita para que el alma de su guagua suba. Desenterrando la cruz del cementerio para ponerla en la mesa de la casa, porque allá, la muerte no es un trámite que se esconde en un nicho, es un familiar que vuelve el 1 de noviembre al mediodía y se va el 2.

Acá no hay app que reemplace a la madrina de la mesa, que reparte las ofrendas entre vecinos. No hay influencer que explique lo que significa que una abuela de la Puna hornee durante horas para invitar a comer a su muerto.

El Día de las Almas es patrimonio vivo, no folklore para la foto. Por eso vale la agenda que lanza la Fundación Cóndor: el 23 de octubre en territorio puneño y el 26 en la Usina Cultural. No es un show, es una clase de identidad; es su historia de vida y muerte.

Mientras algunos festejan disfrazados de muerte importada, en la Puna la muerte se sienta a la mesa, se le sirve chicha, coca y su comida preferida, y se la despide con respeto.

Esa es la Salta profunda que no sale en los reels, pero que sigue viva y NAGnews quiere revalorizar las raíces de una tradición poco conocida.

OPINIÓN DEL PERIODISTA

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