Este lunes 19 de octubre se realizará una jornada gratuita de promoción y cuidado de la salud para mujeres y diversidades en la ciudad de Salta. La iniciativa busca facilitar el acceso a controles preventivos, brindar información y promover el cuidado integral.
En el marco de Octubre Rosa, la Subsecretaría de las Mujeres, Géneros y Diversidad realizará la jornada Mujeres que se cuidan, una propuesta destinada a promover la prevención y el acceso a la salud.
La actividad tendrá lugar este lunes 19 de octubre, de 9 a 13, en el Polo Integral de las Mujeres, ubicado en República de Siria 611, en la ciudad de Salta. La participación será libre y gratuita, con atención por orden de llegada.
La jornada incluirá una charla sobre cuidado y prevención a las 9, ejercicios para el cuidado del suelo pélvico a las 10.15 y una clase de yoga a las 11.30.
Además, los equipos de salud brindarán distintos servicios, entre ellos controles de Papanicolaou (PAP), testeos de VIH y sífilis, vacunación, control de peso y talla, atención integral de la mujer y atención de salud adolescente.
La propuesta forma parte de las acciones que se desarrollan durante Octubre Rosa, el mes dedicado a concientizar sobre el cáncer de mama y la importancia de la detección temprana.
El cáncer de mama constituye uno de los principales problemas de salud oncológica entre las mujeres. La detección oportuna y el acceso a una evaluación médica adecuada son fundamentales para mejorar las posibilidades de tratamiento.
Por eso, estas iniciativas representan una oportunidad para acercar información y prestaciones sanitarias a la comunidad, especialmente a quienes encuentran dificultades para acceder a controles médicos.
La prevención no debería depender de cuánto dinero tiene una persona ni de cuánto tiempo le sobra después de cumplir con todas sus obligaciones. Cuidar la salud también debe ser una posibilidad real y accesible.
OPINIÓN DEL PERIODISTA
Hay una realidad que atraviesa la vida de muchas mujeres: mientras trabajan, crían a sus hijos, sostienen sus hogares, acompañan a sus familias y resuelven las dificultades de todos los días, muchas veces dejan su propia salud para después.
¿Cuántas mujeres postergan un turno médico porque tienen que trabajar? ¿Cuántas no se realizan un control porque no tienen dinero, porque no encuentran quién cuide a sus hijos o porque sienten que hay otras necesidades más urgentes que atender?
Hablar de prevención también es hablar de desigualdad. Porque no todas las mujeres tienen las mismas posibilidades de acceder a la salud, disponer de tiempo para sí mismas o afrontar los costos de los controles médicos.
Es importante recordar que el derecho de las mujeres a cuidar su salud no debería quedar relegado detrás de las responsabilidades que históricamente se les han impuesto. Las mujeres no nacieron para sostenerlo todo, ni deberían tener que enfermarse para comprender que también necesitan cuidados.
En muchísimas familias, una mujer es el sostén económico, emocional y cotidiano del hogar. Su ausencia por una enfermedad afecta su vida y puede repercutir en la de quienes dependen de ella. Pero su salud también importa por sí misma, independientemente del papel que desempeñe dentro de su familia.
Por eso, las jornadas gratuitas de prevención son valiosas: acercan información, facilitan controles y pueden ayudar a que una persona consulte a tiempo. Sin embargo, estas iniciativas deben acompañarse con políticas públicas sostenidas, servicios accesibles y atención sanitaria durante todo el año.
Cuidar a las mujeres no es un favor ni un privilegio: es reconocer un derecho.
Que ninguna tenga que elegir entre poner un plato de comida en la mesa y ocuparse de su salud. Que ninguna postergue indefinidamente un control por falta de recursos. Y que el cuidado deje de ser una obligación que recae sobre ellas para convertirse también en una responsabilidad compartida por las familias, la sociedad y el Estado.