El Vaticano confirmó este martes 13 de octubre que al Papa León XIV, de 71 años, le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho en el Hospital Gemelli de Roma. La operación duró 90 minutos con técnica asistida por video. El diagnóstico es adenocarcinoma pulmonar. Se despertó con normalidad, ya está en su habitación del décimo piso y pidió la cena.
El Vaticano confirmó este martes 13 de octubre a las 20:26 hora de Roma el diagnóstico del Papa León XIV.
Durante una operación de 90 minutos en el Policlínico Universitario Agostino Gemelli, los médicos le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho. El procedimiento se realizó mediante técnica quirúrgica asistida por video.
El motivo: el nódulo pulmonar detectado días atrás resultó ser un adenocarcinoma pulmonar, el tipo más común de cáncer de pulmón.
Según el comunicado oficial de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, la intervención "concluyó positivamente". El Papa, de 71 años, "se despertó con normalidad" tras la anestesia y "ha regresado a su habitación en la décima planta del hospital Gemelli".
Una fuente del Vaticano citada por Infobae y Caracol agregó que el Pontífice pidió la cena tras la operación.
Robert Francis Prevost ingresó hoy mismo (por ayer) al Gemelli poco después de las 13:00 hora peninsular, a pie, acompañado por sus dos secretarios y por su médico personal, según detalló Huffington Post España.
La agenda del Pontífice queda suspendida hasta el 20 de octubre, según el parte previo. Los médicos no mencionaron por ahora la opción de quimioterapia, según reportó Clarín en su seguimiento en vivo.
El Papa tiene 71 años y fue elegido el 8 de mayo de 2025 tras la muerte de Francisco.
Dato concreto: lóbulo inferior derecho extirpado, 90 minutos, adenocarcinoma confirmado, paciente despierto y con apetito. El Vaticano dio el parte más claro de los últimos años: no hay eufemismos, hay cáncer de pulmón. Y hay un Papa que entró caminando y que a las pocas horas de perder un lóbulo pidió comer.
OPINIÓN DEL PERIODISTA
Pidió la cena, tiene 71 años.
Martes 13 a las 13 horas entró caminando al Gemelli de Roma. No en silla, no en camilla. Caminando. Acompañado por dos secretarios y su médico. Entró por sus propios pies a que le extirpen un pedazo del pulmón.
Noventa minutos después, el Vaticano tuvo que decir la palabra que nadie quería decir: cáncer. Adenocarcinoma pulmonar. Lóbulo inferior del pulmón derecho extirpado. Completo.
Y cuando se despertó de la anestesia, con 71 años, con un pulmón menos, con un diagnóstico de cáncer recién confirmado, en el décimo piso del hospital más custodiado del mundo... pidió la cena.
No pidió silencio. No pidió que recen. No pidió un parte médico. Pidió comer.
Hay gestos que valen más que todos los comunicados de la Oficina de Prensa de la Santa Sede. Ese es uno.
En ese hospital, en ese mismo décimo piso, Juan Pablo II se despidió del mundo. Francisco entró y salió tantas veces que ya conocía a las enfermeras por su nombre. Hoy entró León XIV caminando. Y eso ya dice mucho.
Porque entrar caminando a una lobectomía por cáncer es un acto de entereza. Es decirle a tu propio cuerpo: vamos, todavía podés.
Y pedir la cena después, es decirle a la vida: todavía quiero quedarme.
No sabemos si habrá quimioterapia. No lo dijeron. No sabemos el pronóstico. No lo dijeron. Los médicos no hablaron de eso hoy.
Solo dijeron tres cosas que importan: se despertó con normalidad, volvió a su habitación y pidió la cena.
A veces el periodismo busca la frase perfecta para cerrar una crónica. Hoy la frase la dio él, sin querer. Con hambre.
Tiene 71 años, le falta un lóbulo, tiene cáncer y tiene hambre de vivir.
Que cene tranquilo, el mundo puede esperar un rato.