La Convención Municipal aprobó este viernes una modificación en la Carta Orgánica impulsada por convencionales libertarios que redefine el papel del Estado municipal en materia turística reduciendo al mínimo la intervención estatal y encendió alertas entre empresarios, trabajadores y referentes del sector del que viven alrededor de 55 mil familias salteñas.
La iniciativa, impulsada por representantes de La Libertad Avanza, modifica el artículo 91 y establece que el municipio “actuará de manera complementaria evitando sustituir la actividad privada, salvo en casos excepcionales debidamente fundados”. En los hechos, la nueva redacción deja al turismo prácticamente librado al mercado y restringe la participación estatal solo a situaciones extremas.
La medida fue aprobada en un contexto especialmente delicado para el sector. La caída del consumo, el derrumbe del turismo receptivo y la pérdida de competitividad vienen golpeando con fuerza a una de las principales actividades económicas más importantes de Salta.
La discusión se produce en un contexto complejo para el turismo local, marcado por la caída del consumo, menores niveles de ocupación y dificultades crecientes para sostener la actividad en distintos rubros vinculados al sector que no solo representa una fuente central de ingresos para Salta, sino también el sustento de miles de trabajadores, emprendedores y pequeños comerciantes. Hoteles, gastronómicos, agencias de viaje, artesanos, transportistas y guías turísticos dependen de una actividad que históricamente necesitó promoción, inversión y acompañamiento estatal para sostenerse y crecer.
Distintos actores vinculados al sector advierten que el nuevo artículo podría debilitar políticas públicas fundamentales, como la promoción turística, la organización de eventos, el desarrollo de infraestructura y el apoyo a emprendimientos locales.
La aprobación del artículo encendió alarmas en una provincia donde el turismo es considerado uno de los pilares de la economía regional y una herramienta clave para la generación de empleo.
Malestar en la Cámara de Turismo
El presidente de la Cámara de Turismo de Salta, Facundo Assaf, expresó un fuerte rechazo a la aprobación del artículo impulsado por los convencionales libertarios y cuestionó la exclusión total del Estado, en el sector, ahora en debate. “Resulta sorprendente la nula participación que le dieron al sector privado respecto al tema. Nadie nos llamó ni nos consultó al respecto antes de hacer una modificación que impacta directamente a nuestro sector”, afirmó. Además, remarcó que “los que trabajamos en esto entendemos la importancia que tiene la injerencia del sector público en el desarrollo, gestión, control y promoción del turismo” y advirtió que “creer que el turismo para su desarrollo solo necesita del esfuerzo privado es no entender conceptos básicos del turismo”.
La preocupación también crece por la posible desaparición de numerosos programas y herramientas que hoy sostienen gran parte de la actividad turística en la ciudad. Entre ellos, podrían verse afectados las oficinas de información turística, el observatorio económico del sector, los programas de capacitación laboral y gastronómica, las acciones de promoción en ferias y mercados nacionales, el fortalecimiento de productos turísticos como las peñas y el turismo religioso, además de iniciativas de asistencia al sector y turismo social. También quedarían en riesgo proyectos de infraestructura, señalética turística, eventos con impacto económico y planes que impulsaron más de cien nuevas experiencias privadas vinculadas al turismo local.
OPINIÓN DEL PERIODISTA
La mirada de algunos libertarios no es su defensa del sector privado. Eso puede discutirse y hasta compartirse en algunos aspectos. El problema aparece cuando intentan aplicar teorías económicas como si Salta fuera Miami, Dubái o Nueva York, olvidando algo elemental: el turismo no crece solo.
Ningún destino turístico importante del mundo se desarrolló sin inversión pública, promoción estatal, infraestructura y planificación estratégica. Ninguno.
Porque el turista no llega únicamente por un hotel lindo o una peña famosa. Llega por rutas, aeropuertos, seguridad, eventos, campañas de difusión, conectividad y una construcción permanente de marca ciudad. Y todo eso, guste o no, también lo empuja el Estado.
Pensar que el mercado resolverá por sí solo el desarrollo turístico en una economía golpeada es desconocer cómo funciona una actividad que da trabajo directo e indirecto a miles de familias salteñas.
La ironía es que muchos de los sectores que hoy defienden “menos Estado” crecieron durante años gracias a políticas públicas, promoción oficial, ferias financiadas, eventos culturales y obras de infraestructura sostenidas con recursos estatales.
Quizás el desafío no sea destruir la participación pública, sino evitar que el Estado se convierta en burocracia inútil. Porque una cosa es achicar excesos y otra muy distinta es retirarse de una actividad estratégica creyendo que el mercado, por arte de magia, hará todo solo.
La historia económica del mundo muestra algo bastante simple: hasta los destinos turísticos más capitalistas del planeta fueron construidos con fuerte participación estatal.
Los posibles afectados por esta disposición aseguran que “el turismo puede caminar con el sector privado… pero difícilmente despegue si al Estado lo obligan a bajarse del viaje”.