La caída en la vacunación en Salta y en todo el país enciende alarmas. Mientras crecen los casos de gripe y enfermedades respiratorias, especialistas advierten sobre el peligro de nuevos brotes y un sistema de salud cada vez más exigido.
La alerta ya no es una advertencia a future; es una realidad que empezó a sentirse.
En los últimos días, distintos medios y especialistas coincidieron en un punto: la baja vacunación está generando consecuencias concretas en Salta y en Argentina. Según informes recientes, la escasa adhesión a la vacuna antigripal —disponible de forma gratuita— se combina con una alta circulación de virus respiratorios, generando un escenario preocupante en la provincia.
Y los números lo reflejan en Salta. Ya se registran más de 6.300 casos de gripe en lo que va del año. en hospitales, 9 de cada 10 consultas son por enfermedades respiratorias y frente a estas situaciones el sistema de salud empieza a mostrar signos de saturación.
A pesar de que las campañas están activas desde marzo: la vacunación avanza, pero no alcanza niveles óptimos en todos los grupos, incluso en sectores clave como el personal de salud, la cobertura ronda apenas el 54,7%, esto es clave: para evitar brotes, las coberturas deberían ser mucho más altas. A nivel país, el problema es aún más profundo: las coberturas de vacunación vienen cayendo hace años, en muchas vacunas, los niveles están entre el 70% y 85%, cuando deberían superar el 90-95%
La baja vacunación no es un dato aislado, tiene consecuencias directas: como ser el riesgo de rebrotes de gripe más agresivos, aparición de enfermedades que estaban controladas, mayor circulación de virus simultáneos, de hecho, en el país ya se detectaron casos de enfermedades prevenibles como el Sarampión y la Influenza A (H3N2), incluso en el NOA, incluyendo Salta, ya se registraron casos en distintos brotes epidemiológicos.
Especialistas señalan múltiples causas por la baja de vacunación tales como: la falta de información o conciencia, desconfianza en las vacunas, dificultades de acceso y la menor percepción del riesgo. Y un dato clave frente a este panorama es que muchas personas creen que “ya no es necesario vacunarse” porque ciertas enfermedades casi no se ven, pero justamente eso ocurre gracias a las vacunas.
La vacunación tiene una particularidad: cuando funciona, no se nota, pero cuando falla, las consecuencias son graves.
Los expertos advierten que, sin niveles adecuados de cobertura: aumenta la transmisión, se pierde la llamada “inmunidad colectiva”, y el impacto se da sobre los más vulnerables: niños, adultos mayores y en personas con enfermedades previas.
OPINIÓN DEL PERIODISTA
Partamos desde el principio: vacunar o vacunarse es administrar o recibir una vacuna para que el cuerpo aprenda a defenderse de una enfermedad antes de padecerla.
Entonces, la baja vacunación nos está diciendo que el problema no es solo la baja vacunación el problema es que estamos perdiendo algo más profundo: la conciencia colectiva. Hoy muchas personas creen que, porque ciertas enfermedades ya no se ven, dejaron de existir y no es así, nunca lo fue, las enfermedades no desaparecen solas se controlan gracias a las vacunas.
Para que una comunidad esté protegida, se necesita que entre el 90% y el 95% de la población esté vacunada. Sin embargo, hoy ni siquiera se alcanza el 80%, y eso no es un dato menor: es una señal de alerta.
Lo estamos viendo todos los días en las escuelas, en los trabajos, en los hospitales los cuadros respiratorios aumentan, los contagios se multiplican y el sistema de salud empieza a tensionarse.
Pero hay algo que también cambió, y preocupa. Antes, la información llegaba.+
Había campañas, había charlas en las escuelas, había presencia de los centros de salud en los barrios. Se enseñaba la importancia del calendario de vacunación, del cuidado, del lavado de manos, hoy eso casi no se ve, se fue perdiendo esa red fundamental entre familia, escuela y sistema de salud y cuando esa red se rompe, las consecuencias aparecen.
A esto se suma otro problema: la incertidumbre que está atravesando el país sobre programas y recursos sanitarios, que puede afectar aún más el acceso a medicamentos y a la prevención. Deberíamos preguntarnos como ciudadanos que estamos haciendo como sociedad para cuidar la salud colectiva, porque la salud no es solo una decisión individual es un derecho, pero también una responsabilidad compartida y si no lo entendemos a tiempo, los brotes que hoy vemos como algo aislado mañana pueden convertirse en una crisis mucho más grande. Es tan importante que podamos tomar conciencia e involucrarnos y desde nuestro lugar poder accionar y aportar.
Reiteramos al final: vacunar o vacunarse es administrar o recibir una vacuna para que el cuerpo aprenda a defenderse de una enfermedad antes de padecerla.
Entonces, aprendamos a defendernos.
Y en muchos casos es gratis.