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Rige el “toque de queda para los pobres”: sin colectivos de noche, o la odisea de volver a casa.

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La crisis del transporte en Salta ya empezó a sentirse de manera concreta. Desde la medianoche de este lunes 1 de junio quedó oficialmente suspendido el servicio nocturno de SAETA en toda el área metropolitana, una medida que dejará a miles de personas sin posibilidad de movilizarse durante gran parte de la madrugada.
Según confirmó la empresa, ningún colectivo circulará entre las 23:30 y las 5:30. Además, las líneas interurbanas dejarán de pasar por el centro desde las 22:00 y las urbanas lo harán hasta las 22:30. Luego de esos horarios, las unidades deberán permanecer guardadas en las empresas hasta el inicio de la jornada siguiente.
La medida había sido anticipada días atrás en medio de la profunda crisis financiera que atraviesa el sistema de transporte. Desde SAETA reconocieron una deuda multimillonaria con las empresas prestatarias y señalaron que el déficit operativo hace imposible sostener el funcionamiento habitual del servicio.

La crisis ya impacta en las escuelas
Lo que comenzó como un problema de transporte ya empezó a modificar otros aspectos de la vida cotidiana.
Ante la suspensión de los colectivos nocturnos, el Ministerio de Educación de Salta anunció cambios en los horarios de clases para los niveles secundarios vespertinos, EPJA, educación técnica y nivel superior. Las actividades presenciales deberán finalizar como máximo a las 21 horas para que estudiantes, docentes y personal educativo puedan regresar a sus hogares antes de que deje de funcionar el transporte público.
La decisión refleja el impacto real que tendrá la medida en miles de personas que dependen diariamente del colectivo para estudiar o trabajar.
Si bien es cierto que la actividad laboral también decayó por la cuestión económica, también es cierto que, en Salta, hay trabajadores cuyos horarios se ven invadidos por esta decisión, generando la incertidumbre de los que trabajan hasta después de la hora prevista para el “toque de queda” impuesto por SAETA.

¿Qué pasará con los domingos?
Aunque por ahora la suspensión total del servicio dominical no fue confirmada oficialmente, continúa siendo una posibilidad que sigue generando preocupación entre usuarios y trabajadores. Días atrás desde SAETA habían reconocido que la continuidad del servicio los domingos estaba siendo evaluada dentro de las medidas de ajuste para enfrentar la crisis económica del sistema.
La incertidumbre sigue abierta mientras crece el malestar social por las restricciones.

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OPINIÓN DEL PERIODISTA
Le dicen crisis financiera, le dicen déficit, le dicen reestructuración del servicio, pero para muchísima gente esto tiene otro nombre mucho más simple: un “toque de queda para los pobres”, porque claro, nadie te prohíbe salir, nadie te dice que no podés circular, la ciudad sigue abierta, las calles siguen ahí, la libertad sigue existiendo... siempre y cuando tengas plata para pagarla, porque el que tiene auto va a seguir moviéndose, el funcionario va a seguir moviéndose, el empresario va a seguir moviéndose, el que puede pagar un Uber de madrugada va a seguir moviéndose, el problema es el resto, el trabajador que sale a las doce de la noche, los estudiantes que cursan en horario vespertino, el enfermero, los empleados gastronómicos, la persona que vuelve cansada después de todo un día intentando sobrevivir en una economía que no da respiro. Para ellos la ciudad empieza a apagarse a las veintitrés treinta y lo más indignante es la naturalidad con la que nos están acostumbrando a perder cosas, primero eran aumentos, después fueron recortes, después empezamos a resignar servicios y ahora resulta que hasta volver a casa puede convertirse en un privilegio o en una odisea.
Lo más preocupante es que ya ni siquiera se discute desde el derecho de las personas a transportarse. Todo se reduce a números, a balances, a planillas, como si detrás de cada colectivo hubiera solamente combustible y gastos y no personas.
Porque cuando incluso la educación tiene que modificar horarios para adaptarse a la falta de transporte, queda claro que esto ya dejó de ser solamente un problema de SAETA.
Es un problema de calidad de vida.
Y quizás lo más peligroso de todo sea que lentamente nos están enseñando a aceptar como normales cosas que hace unos años hubieran parecido impensadas.
Porque el verdadero toque de queda no empieza cuando te prohíben salir, empieza cuando salir deja de ser una posibilidad para quien no tiene dinero suficiente para hacerlo.
Y es que, Salta no se apaga cuando baja la persiana el comercio. Tampoco cuando deja de pasar el último colectivo.

OPINIÓN DEL PERIODISTA

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