¿Qué es el carnaval?
El carnaval es una festividad popular de origen muy antiguo, caracterizada por el descontrol festivo, los disfraces, la música, el baile y la inversión simbólica del orden social: durante esos días, el pueblo “se libera”, se burla del poder, rompe rutinas y se permite excesos antes de un período de recogimiento.
Hoy suele asociarse con comparsas y corsos, pero su raíz es mucho más profunda.
En un sentido histórico, la palabra carnaval proviene del latín medieval carne vale o carnem levare, que significa “quitar la carne” o “abandonar la carne”, en referencia a que, tras el carnaval, comenzaba la Cuaresma y los fieles debían abstenerse de consumirla.
Con el tiempo, esa expresión evolucionó hasta derivar en lo que hoy conocemos como carnaval.
En su significado simbólico, más allá de lo religioso, el carnaval representa:
Liberación temporal: un permiso social para romper normas y jerarquías.
Inversión del orden: el pobre se viste de rey, el poderoso es ridiculizado.
Catarsis colectiva: la sociedad descarga tensiones mediante el exceso.
Ritual de transición: una frontera entre el caos y el orden.
En síntesis, el carnaval nació para recordarnos que hasta las sociedades más rígidas necesitan, de vez en cuando, permitirle al caos una fiesta.
Para el desprevenido lector, estas líneas son el preámbulo de lo que ocurrió en el desentierro del carnaval organizado por el intendente de Rosario de Lerma, Sergio Omar Ramos.

Los firmantes de la nota a Sergio Ramos.
Nota al intendente
Con fecha 7 de abril de 2026, y con la firma de ocho concejales de esa localidad, se remitió una nota de cuatro hojas al jefe comunal requiriendo:
“documentación correspondiente al informe elaborado por Tesorería municipal con respecto a la organización y ejecución del evento Desentierro del Carnaval 2026… pudimos observar que se omitieron ingresos y egresos que no figuran en el balance final…”.
A continuación, solicitan: “rever el informe y, de ser necesario, hacer las correcciones correspondientes respecto a este evento”.
Lo expresado en esa nota deja abiertos interrogantes inevitables: Desde el 11 de enero —fecha del evento— hasta el 7 de abril transcurrieron 86 días.
¿Recién entonces se elaboró la rendición? O peor aún: ¿Se está sugiriendo que los errores detectados sean “corregidos” a posteriori?
Incongruencias
La misiva del Concejo marca errores que, más allá de su gravedad administrativa, exponen falencias en la Tesorería municipal. Pero lo más llamativo es que, una vez corregidos, el informe sería aprobado por los mismos firmantes.
Ahora bien, más allá de esas inconsistencias formales, los números hablan por sí solos.

Banda La Kupée, casi $ 30.000.000 se pagó por su actuación.
La información a la que accedió este cronista indica que en el rubro contratación de artistas hay cifras que llaman la atención:
La banda “La Kuppé” cobró $ 20.000.000, pago reflejado en los recibos 8757, 8758 y 8857. Aquí otro interrogante: ¿por qué tanta diferencia entre el segundo y el último recibo? Además, a esta banda se le pagó el traslado hasta el evento a través de Despegar.com, con recibos 8755 y 8756, por un monto de $ 7.782.425,47. También, a esta banda se le abonó el almuerzo, con recibo 9076 por $ 1.579.000.
Surge entonces otra pregunta: ¿Esos valores responden a precios de mercado… o a otra lógica?, o será que ¿en la música tropical no hay tarifas públicas: hay precios… y después está lo que realmente se paga?
Otro de los nombres que destaca por su caché, es el de Valentina Márquez. Cobró $ 10.000.000, mediante recibo 8863. Honestamente, este cronista no conoce su trayectoria, por eso llama la atención ese monto. Entre los artistas locales conocidos –con siete cifras- figuran: Gastón y la Agrupación Santa Fe $ 4.500.000; Tunay (Quispe Pablo Federico) $ 5.000.000; Sonido Básico $ 4.500.000; Wanabara $ 4.500.000; Ternura $ 8.000.000 y Los Hermanos Aguilera $ 1.000.000.

Detalle de personal contratado.
Desconocidos
Hay ítems que directamente rozan lo inexplicable.
Por ejemplo, el pago de $260.000 al proveedor Amador Luis Andrés por “Transporte Aeropuerto”.
Otra vez:
Llama poderosamente la atención la intervención de Lisandrini, Claudio Rodolfo,DNI 22.574.413, 54 años, sin domicilio declarado, quien firmó un contrato de “Prestación de Servicios” (Seguridad y control, el día 11 de enero de 11 a 23 horas). Por todo concepto se le abonó $ 3.300.000.
Asimismo, también se realizó un contrato con Cáseres, Manuel Rubén, DNI 30.186.956, de Trabajo Eventual” (Seguridad Privada Personal Para la Máxima Autoridad – Intendente) en el Desentierro del Carnaval, desde las 7 hasta las 23.59 del 11 de enero) Por esa tarea, el municipio le abonó $ 1.700.000. Cláusula cuarta: el contratado deberá observar el deber de fidelidad que derive de tareas que tenga asignadas, guardando reserva o secretos de las informaciones a que tenga acceso….
Duda: La mayoría de los políticos eligen estos eventos para mostrarse junto a su gente, para acercarse a ellos. Si Sergio Ramos, es un intendente amado por su pueblo, venerado por sus concejales, ¿necesitaba custodia privada de esas características en un evento popular? Algo no cierra...
Total: $ 18.590.559,40 en seguridad del evento.

Los artistas contratados.
El saldo
El Desentierro del Carnaval dejó un saldo negativo de - $4.751.615,38. Un rojo que, según la propia nota del Concejo, podría “corregirse” ajustando la rendición.
Lo que en términos técnicos puede ser una regularización administrativa, en términos políticos abre otra lectura: cuando los números no cierran, siempre existe la tentación de hacerlos cerrar.
